J'ai incendié mes romans
Assassiné mes princes charmants
J'ai effacé les empreintes et les regrets
Amers des amours blessés
Assassiné mes princes charmants
J'ai effacé les empreintes et les regrets
Amers des amours blessés
Hoy he vuelto a mentir. Acabo de mentir, de hecho. Y no queiro. No quiero seguir diciendo que me caigo, o que me mareo. Quiero contar la verdad. Y no puedo. Y me siento como una mierda. Es triste, en el fondo, soy triste. No lo estoy, lo soy. Es distinto. Creo que se puede apreciar la difereencia. He tenido que reescribir la palabra diferencia tres veces. Estoy nerviosa, no quiero que se entere. Precisamente él. Es tan fácil mentir. Necesitas buena memoria, lo único. Pero dices que no te duele, que en realidad te has caido, y que eres patosa. Quizá tiras un par de cosas en su presencia a las horas, no en seguida, que si no se nota. Después, sonríes avergonzada y todo va bien. Quizá te abraza, o se ríe. Pero no importa, porque se la acabas de meter. Hasta el fondo, y sin vaselina. Y cuando note la mentira, le dolera´. Quizá se cabreará, no lo sé. Lo importante es acordarte de la mentira. De que eres un poco descoordinada y te caes mucho. Y de que tienes las cervicales mal, que te duelen un poco y te mareas, eso siempre ayuda. Si se te olvida la mentira, no importa. Improvisa. Puedes ser lo suficientemente cobarde como para no contar la verdad todavía. Puedes decir que no te acuerdas, que tienes mala memoria. Claro, no sospecha. Luego, te tapas con lo que sea, un pañuelo, maquillaje, más ropa... Incluso el pelo es válido. Siempre lo llevo largo porque me gusta, pero además, es útil. Hasta que lo hace en la cara. Ahí no te salva nada. Ahí te salva caerte contra el pomo de una puerta, resbalarte por las escaleras y darte de bruces, que se te caiga un tarro desde lo alto... pequeños detalles que incluso, cuando piensas lo bien que quedan, te hacen sonreír. No sonríes por felicidad, sonríes porque sabes que a pesar de todo sigues mintiendo. Y cuando llegas a casa te quitas el pañuelo, te quitas el maquillaje, te quitas la coraza. Y ves los brazos amarillos, morados, e incluso de color gris. Y te jode. Te jode mucho. Te echas a llorar porque sabes que seguriás fingiendo dios sabe cuanto. Pero vuelves a la rutina... Si se da cuenta, pregutna. Siempre pregunta, te da tiempo a reaccionar y a decir más mentiras. Porque, claro, ¿quién coño quiere saber tu vida?
Je m'étais fait le serment
De renoncer aux amants
Et puis un soir, il m'a touché sans égard
Son regard m'a brûlé la peau
De renoncer aux amants
Et puis un soir, il m'a touché sans égard
Son regard m'a brûlé la peau
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