miércoles, 18 de mayo de 2011

De pequeña quería ser dragqueen y de mayor...

  Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso.
Hoy pretendía hacer una entrada de la hostia. De estas que suben la libido a un muerto. ¿Pero para qué? La sinceridad está sobrevalorada. Mucho. La mentira, tal y como decía Oscar Wilde, está en decadencia. Y anda que no hace tiempo que el tío este lo dijo... Las películas pretenden imitar a la realidad. Los escritores nos cuentan vidas insulsas. Los concursantes de Gran Hermano hacen cualquier gilipollez mientras se excusan en que 'son ellos mismos' ¿Y? Hay que mentir. Mentir porque se puede. Porque, vamos, no me jodas, la verdad no va a salvarte el culo. A la vida, hay que follársela. Pero follársela brutalmente, corriéndote miles de veces, teniendo orgasmos que hasta el techo del edificio de enfrente tiemble. Y para eso, hay que mentir. ¿Qué más da? No digo que haya que decir grandes mentiras, como inventarte a una persona, no. Hay que mentir lo suficiente como para ser feliz. Qué cojones... No soy simpática, soy borde. Repelente. Esa clase de chica que tu madre te dice que no es de fiar. Miento, bebo, follo y me drogo. ¿Y QUÉ? Al mundo le importa una soberana mierda lo que hagas. Simplemente, tienes que ser tú mismo. Y ahí... Pues oye, chico, la vida no está ahí para hacer que sea un caminito de rosas. Está ahí para joderte. Y te va a joder. Y te la tiene que sudar olímpicamente. ¿Por qué? Porque la vida no es quien para decirte cómo debes de estar. Hoy, he suspendido un examen, me han adelantado un trabajo, el tío del que estoy colada me ignora, y la mitad de mi clase de bioquímica me pone cachonda. No podría estar más feliz. Literalmente. Estoy que irradio felicidad. Porque hoy he aprendido que a veces, con los limones que te da la vida, hay que cogerse una buena botella de tequila y a beber... Porque sí. Me equivoco. Me caigo. Me levanto. Y a seguir adelante. He aprendido a caerme. Porque caerme significa que me la juego; y cuando me la juego, me caigo porque morder la lona forma parte del juego; porque estoy aquí para jugar. Pero no para llegar hasta la final, no... Sino para ganarla. En eso se basa la puta vida. En pedir otra carta, doblar la apuesta, y follar sin compasión a tus adversarios. Porque muchas veces, esos adversarios eres tú mismo. Y nunca está de más echar un buen polvo.

Creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño
¡Esto es amor! quien lo probó lo sabe.

1 comentario:

  1. Sabes tan bien como yo que tienes miedo. Miedo a la verdad, a lo que esta pueda hacerte.
    Pero me alegra que hayas decidido levantarte, yo también lo haré. Y que sepas qeu el chico qeu te ignora es tonto por ignorarte. Tú lo vales como para no ser ignorada.
    Ya sabes quien soy ^^
    Una de tantas desconocidas a las que les importas =)

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