lunes, 16 de mayo de 2011

La música italiana sabe a melancolía

Prendimi. Stringimi forte a te.
Voglio sentire il contatto ché mi entra nel cuore con del calore
Quando ti ho vicino aumenta il battito del cuore.


A veces pienso que la vida está predestinada. Que dos personas tienden a encontrarse quieran o no. Como los imanes, se atraen. Es por eso que la vida tiene altibajos tan sumamente incomprensibles, porque al final, tienes que llegar a un único destino. Aún así, la vida no tiene porque estar predestinada, puedes variar el camino. La gente. Los sentimientos. Pero no el final. Suena estúpido e infantil, lo sé. Pero es exactamente lo que pienso ahora. Ahora que ella está ahí, con su estúpido francés restregándole lo mucho que sabe; con sus gestos y palabras de zorra; con sus ganas de aparentar, seguro; con su estúpida juventud. Y no, no estoy celosa de sus catorce añitos. Estoy celosa de cómo se comporta, ¿por qué no puedo zorrear yo también? Porque estaría mal visto. ¿Y lo de ella no? Qué va. A ella se le consiente y a mí no. No es justo. La vida no es justa. Ni eso ni que él haga como que no me conoce. Como que le importa una mierda. Como que le importo una mierda. Aunque sé que quizá no es así, que quizá me quiere. Poco. Mucho. Pero lo hace. Estoy, al contrario que él, casi segura de eso. Él no está seguro de cómo se llama, de la edad que tiene, de si está vivo... Y yo estoy segura de cosas mucho más triviales: de que le quiero, de que es un cabronazo que me vuelve loca, y de que tengo celos de ella. Porque encima, ella, parece como si no viviera. COmo si no le costase trabajo existir. Y sé que le cuesta. Como a todos. Simplemente a sus catorce años, tiene más cojones y más ganas de vivir que yo. No es justo. Mis celos no son justos. No debería sentirme celosa de algo que no puedo tener. Pero lo estoy. Estoy celosa. Tengo ganas de contarle a todos que me gusta. Tengo ganas de decirle, 'Hola, te quiero, ¿sí?' Y que se entere. Que se entere bien. Y de decirle que tengo ganas de abrazarle. Y que cuando hablo de un él... No es un él. Es simplemente él.

E ci si immagina aspetta la ragazza
che fa per lui la principessa
del sogni suoi

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